El empresariado tucumano agasajó con un almuerzo de bienvenida al novel arzobispo de nuestra provincia, monseñor Alfredo Horacio Zecca. La comida, organizada en el Jockey Club por la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresas (ACDE), contó con la participación de representantes de diversas entidades que reúnen a los propietarios de firmas y de industrias locales. Entre otros, estuvieron Manuel Avellaneda (Sociedad Rural), Felipe Salas (Unión Industrial), Raúl Robín (Federación Económica), Juan Avellaneda (Jockey Club), Roberto Sánchez Loria (Asociación del Citrus), Julio Colombres (Círculo Azucarero Regional), Federico Lanati (Cámara de Turismo), Julián Lenis (Asociación de Transportistas de Cargas) y Jorge Malmierca (Fundación del Tucumán). En nombre de la ACDE participó su presidente, Fernando Bach.

Mientras se servían empanadas, de entrada, Bach invitó a los empresarios a que, por turno, pongan al tanto al obispo de la situación por la que atraviesa su sector. De ese modo, Colombres, Manuel Avellaneda, Salas y Robín resumieron los hechos destacables, para bien y para mal, de las actividades que atiende la entidad que cada uno conduce. Al promediar el almuerzo, le siguieron Lanati (que obsequió a monseñor con un DVD del momento de su asunción como arzobispo de la arquidiócesis de Tucumán), Malmierca y Sánchez Loria.

Bach fue el encargado de cerrar los discursos por la parte de los empresarios. Ponderó la búsqueda de consenso. "Tomo prestadas las palabras de un ex profesor mío de Ciencia Política, las únicas comunidades sustentables son aquellas que se estructuran sobre la base del diálogo eficaz entre el Estado, las empresas y la sociedad civil", afirmó. Trascartón, invitó a reflexionar a los presentes sobre la pobreza por la que atraviesa un número importante de conciudadanos.

"Ya en la década del 80, dos voces nos lo advertían. Juan Pablo II señalaba que los pobres no podían esperar; y el Banco Mundial demostró que es imposible que se dé un desarrollo sustentable mientras exista la pobreza", afirmó.

Monseñor Zecca, por su parte, repasó las distintas funciones que desempeñó a lo largo de casi 35 años de vida religiosa, desde su ordenamiento como sacerdote hasta su designación como arzobispo de nuestra provincia.

También reivindicó la búsqueda de consenso, entre todos los actores de la sociedad: "mi interés es el diálogo fluido, porque todos somos responsables; debemos compartir, sin pensar en que uno tiene la verdad; en cuestiones contingentes, soy obispo de todos los católicos y no católicos; con mi tarea pastoral deseo hacer un aporte cualitativo al ámbito de la cultura y a la promoción humana, centrando la atención en los más pobres". En este sentido, el arzobispo comentó su visita de días atrás a La Costanera.

Finalmente, hizo una convocatoria a aunar esfuerzos desde todos los sectores para un desarrollo integral de las personas.